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Personal de la Embajada de Ecuador en salida de campo con bicicletas alquiladas en Laika Bikes.

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El verdadero manos libres.

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Linda forma de hacer algo se landscaping con elementos existentes en la ciudad.

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Me encanta lo que hacen las obras viales en Bogotá. Seré el único.

Iba por la NQS hacia el sur y en la 95, la cicloruta terminó abrúptamente y me tocó subir a la carrera 18 donde, oh sorpresa, encuentro esto que he llamado un Pop-Up Bike Lane. 

Pop-up al igual que las tiendas de moda o restaurantes que, un día aparecen en algún local y después desaparecen. Los que los disfrutaron cuentan a los demás y los que no, esperan con anhelo ser parte de la próxima euforia.

Este pop-up bike lane se encuentra sobre la carrera 18 entre calles 95 y 94. No existe la cicloruta para bajar hasta la NQS de nuevo por la 94 así que ahí toca compartir la calle con los carros.

Ese sería un buen sector para aprovechar y probar las zonas de 30km/h que mencioné en una entrada anterior. Ya que esa está ahí, ¿por qué no hacer unas cuantas más?

Quizás con unos bolardos más refinados se vería mejor y sería menos costosa.

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Algunas de las parejas que alquilaron bicicletas hoy de Laika Bikes.

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¿Qué pasaría si Bogotá implementara zonas de 30km/h? Sería una maravilla.

Acabo de llegar de viaje por Europa y recuerdo con envidia la facilidad y despreocupación al movilizarse en bicicleta. Existen ciclorutas sobre andenes, separadas en la calzada, pintadas en la calzada, zonas de 30km/h y donde no hay ninguna de las anteriores, está el simple respeto por la existencia del otro.

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Ingresando a una zona de 30km/h en Berlín.

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“New year, new me”. It’s a tad bit cliché to say the least, right…but how many of you out there really put this into practice? How many of you write down lists or simply keep them in mind? How many commit to changing your lives and how many stick with it?

As far as I remember, I have carried out my new year´s resolutions only three times. To be perfectly honest, only two. I´m not incredibly proud of this, but I´m working on it.

If all goes according to plan, this will be my third year.

The first time was four years ago when I decided the bicycle would be my main mode of transportation. That year I stuck with it, and have ever since.

The second time I kept my new year´s resolution was last year. That year promised changes. It was my year. It wasn’t quite clear what I was going to take on. I just felt it.

The idea of taking the bicycle one step further was already ingrained in my mind. So once again, this vehicle would be the glue holding together my resolutions. It took me a few months before starting the project that, more than a purpose or a resolution became a dream. I worked on it for the remainder of the year. I suffered it, enjoyed it, and abhorred it. I feared it, I flee from it, I was thankful for it, and in the end, I lived it. I faced it and made it happen. I AM making it happen.

This year, the bicycle continues to be the glue keeping together the different aspects that make up Juan Manuel Robledo. This year I will consolidate my project. This year, I keep building my dream.

This is how the bicycle helped me turn my life around.

At times we need external stimulus to foster the internal changes we seek. Permanent, not momentary changes. Sometimes we need a vehicle to channel our energies through. This is what the bicycle is for me, at least during this stage in my life. A stage that promises to be dynamic.

As Albert Einstein said very well, “Life is like riding a bicycle. To keep your balance, you must keep moving.”

Forever in motion.

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‘SkyCycle’ in London | Cities for People

secretrepublic:

Three architects I hold immense respect for discussing the ‘SkyCycle’ concept for London.

Personally, I see the segregation of cyclists to elevated tracks as a ceding of city streets to automobiles. Whereas the streets of Copenhagen and Amsterdam are full of faces and feel “soft” due to the slow speeds and steady stream of cyclists, this concept syphons life away from the streets. It’s very modernist really, as it seems the central guiding principle is the reduction of friction (as it is for all highways). As Jane Jacobs and many others have stated more eloquently though, urban life is friction. London, in my personal opinion, deserves safe and comfortable streets for cyclists rather than their vertical segregation.

The SkyCycle concept nullifies one of the key beauties of cycling in the city which Kristian describes well, “You can diversify your route to incorporate your shopping, visiting the library, or pick up the kids. If you are up on a segregated highway, you are not offered the conveniences that characterize the bicycle ride.” Cycling offers the opportunity to stop at a moment’s notice to become a pedestrian (perhaps a storefront caught your eye, or a friend was sitting on a bench). This could not occur with an elevated cycle way.

That said, Henriette makes a great point that there is a real distinction in the needs of long distance bicycle commuters (which most cities simply don’t have yet) and city biking. My perspective is born of the latter camp as I’ve never lived more than a couple miles from my work. Henriette bikes several times that distance every day and can speak to that perspective empathetically. In conjunction with amenities for cyclists at street level… perhaps the concept has a place. At the very least the proposal has spurred a lot of great conversation amongst many people in the field of urban design and planning.

Lots of insightful considerations in their discussion. Take a moment, give it a read, and please share your thoughts. I’d be very interested to hear them.

-Kasey

Source: secretrepublic
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Fotos de mi paseo de reconocimiento por el bicicarril en las inmediaciones de Mundo Aventura (Kennedy).

Segunda foto vemos como el desagüe puede ser una trampa. Ciclistas cuidado; Distrito pilas con esos detalles.

Tercera foto, evidencia del vandalismo al que fue sometido el bicicarril en la víspera de su inauguración.

Cuarta foto, falta de cultura infraganti.

Quinta foto, oportunidades de trabajo más organizadas.

Sexta foto, espacios compartidos sobre la misma calle.

Séptima y octava, intermodalidad del sector de Clínica de Occidente. Ciclorutas y bicicarriles, bicitaxis, Transmilenio, vehículos particulares y peatones.

Emocionado con el proyecto de ciudad que se está gestando.

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Me gusta la nueva campaña de la Alcadía de “Mi estilo es Bici”. Me parece fenomenal ver que crean en la bicicleta como medio alternativo de transporte. Pero aunque soy feliz montando en bicicleta por Bogotá debo ser realista y franco con ustedes, montar por las calles de Bogotá no es tan fácil y amigable como lo pintan en los videos institucionales. Intuyo que muchos ya se habían dado cuenta de eso igual que yo.

En eso concuerdo con Jaime Ortiz Mariño, creador de la ciclovía, quien en una reciente conversación que tuve con él, exclamó, “¡montar por Bogotá es para guerreros!”

Como ciclista frecuente en ciclorrutas y calles, he tenido reflexiones y sentimientos que pude identificar y articular mejor luego de este encuentro. Quiero hacerle eco al mensaje más importante, para mí, entre varios que me dejó esa charla y es que el debate sobre la bicicleta debe abrirse nuevamente.

“De seguir promoviendo su uso de manera tan abierta y libre, corremos el riesgo de perder el terreno que hemos ganado hasta ahora, que todo el esfuerzo se diluya”, advirtió el hombre que nos dio la ciclovía hace 40 años. Considero valiosa la opinión y visión de este hombre.

Para el arquitecto Ortiz Mariño, abierto contradictor de las ciclorutas, estas vías nos tienen “ahorcados, son un cuello de botella para el desarrollo de la bicicleta”, pensando en una Bogotá de aquí a 40 años.

Quizás algo que nos falta es lo mencionado por el estudio Biciudades 2013, realizado por el BID y la American University, donde se dice que “los proyectos sobre el uso de bicicletas son rentables y beneficiosos para la calidad de vida de los habitantes, sino que también requieren una integración sustancial a los planes de desarrollo urbano para poder evitar problemas futuros”.

Ver estudio BID

En mi opinión a Bogotá le falta más de esa integración.

Yo me pregunto cómo es posible que en una ciudad con 376 kms de ciclorutas, ¿sólo el 2% de los trayectos se hagan en bicicleta? Ese 2% en número reales significa que a diario se hacen 441.135 viajes, de los cuales “el 22% tienen como finalidad ir a trabajar y el 7% dirigirse al lugar de estudio”, según Rafael Rodríguez, Secretario de Movilidad de Bogotá.

No es poca cosa, pero podrían ser más. La topografía de la ciudad lo permite pues en general es bastante plana. El clima también es propicio. Si bien nuestros inviernos son lluviosos, no hay nieve y los veranos son moderados. En cambio las condiciones climáticas en Europa son más extremas pero la cultura de la bicicleta nos lleva años luz.

¿Por qué? Porque la bicicleta es incluida en todos los aspectos. Considero que en realidad no somos tan bike friendly como me gustaría que fuéramos.

Top 20 ciudades Bike Friendly

Debe haber algo que no termina de cuajar.

“No vamos a tener una revolución de la bicicleta por tener unas cuantas ciclorutas o calmando el tráfico en algunas calles, se debe hacer de todo y en todas partes”, dice David Hembrow autor del blog ww.aviewfromthecyclepath.com. La ciudad de Groningen en Holanda es un claro ejemplo de esto.

Video Groningen 

Bogotá es la cuidad latinoamericana con el mayor número de ciclorutas permanentes, tiene 376. Sumado al compromiso de la actual administración por incrementar esta red en 38.7%, es decir 145.5 kms, serían un total de 521,5 kms. 

Actualmente nos sigue Santiago de Chile con 192 kms y sin embargo el porcentaje de la población que usa la bicicleta como principal medio de transporte es del 3%, un punto más que nosotros a pesar que los doblamos en infraestructura vial. Estos datos fueron revelados por el estudio Biciudades 2013 antes mencionado.

Las ciclorutas bogotanas actuales, en su diseño y concepción existen para atravesar la ciudad, por eso muchas corren paralelas a grandes avenidas (NQS, 68, 80, ElDorado).

Lo que comprende una de las propuestas de Ortiz es la movilización para zonas más pequeñas, en una escala más local y probablemente usando calles más pequeñas. La pregunta clave de Ortiz fue: Bicicletas para quién, cómo y dónde.

El debate debe centrarse en cómo se harán estas movilizaciones zonales, en nuevas ciclorutas, en bicicarriles como el recién inaugurado cerca de Mundo Aventura, en carriles delimitados por líneas amarillas o pintados de verde o azul, en corredores verdes o en calles sin marcar pero donde se respete una velocidad máxima de 30kms/h para vehículos o, anárquicamente. Son muchas las opciones  y ejemplos existentes en otras ciudades del mundo como los vistos en el video de Groening.

En mi opinión, una falla de Bogotá es la dependencia del carro para trayectos cortos. Esto es en parte cultura pero también por falta de tener la posibilidad estructural y de seguridad para hacer esos trayectos cortos en bicicleta. No sólo necesitamos la infraestructura vial sino también un respeto generalizado por las normas básicas de tránsito. Este último si es responsabilidad del Distrito por permitir la rampante anarquía vial bogotana.

Otro punto mencionado en el estudio y que me recuerda el caso bogotano, es que “las sendas (ciclorutas) están dispersas de forma aleatoria, lo que limita el alcance del posible transporte más allá del uso recreativo”. No siempre es conveniente o necesario tener que buscarlas para ir de un lado a otro y no siempre conducen a dónde uno va. Los bicicarriles me parecen una buena opción. Devuelven al ciclista sus derechos sobre la vía manteniendo cierta barrera física con los vehículos pesados.

Así que me uno a la idea de reabrir y enfocar el debate acerca del uso de las bicicletas a proporciones reales, que no se desinfle el tema y se pierda el impulso y lo logrado hasta ahora por hacerlo a la loca.

Bogotá es la capital Latinoamericana con más ciclorutas, pero eso no la hace bike friendly. Estoy seguro que la mayoría lo pensaría dos veces antes de permitir o sugerir a sus mamás hacer las vueltas de la casa en bicicleta, ¿o me equivoco? En una ciudad realmente amigable con la bicicleta la gente de la tercera edad puede salir tranquilamente a pedalear. Este no es el caso bogotano.

Sin embargo, la celebración de la Sexta Semana de la Bicicleta es una buena señal de que vamos por el sendero correcto. Falta que la iniciativa realmente penetre en los planes de diseño y en los presupuestos. Como concluye el Biciudades 2013, “El uso de bicicletas es uno de los medios de transporte urbano más sostenibles. Salvo caminar, requiere menos recursos naturales y produce menos desechos que cualquier otro”.

Espero siga creciendo la apuesta por la bicicleta y se facilite un uso seguro para todos. La movilidad en Bogotá, y Colombia, está en franco deterioro y la bicicleta al igual que el metro o el Transmilenio, ofrece una opción real, y de hecho mucho más económica que debe ser considerada con la seriedad que se merece.